Inauguración de la exposición “Don Francisco Bolognesi Cervantes en el Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú

 

“Nacido en Lima el 4 de noviembre de 1816 e inmolado heroicamente en la defensa de Arica el 7 de Junio de 1880, don Francisco Bolognesi Cervantes cumplió a cabalidad tanto roles civiles como castrenses. Ejerció primeramente el comercio en Arequipa, Puno y Cusco e ingresó más tarde al ejército, ascendiendo hasta el grado de coronel luego de una brillante carrera militar.

El Héroe de Arica, hijo de un destacado músico genovés, don Andrea Bolognesi Campanella, que fuera Maestro de Capilla de la Catedral de Lima, y de una distinguida dama arequipeña, doña Juana Cervantes Pacheco; pasó su niñez y juventud en la ciudad del Misti.

Terminados los estudios en el Colegio-Seminario de San Jerónimo de Arequipa, empezó tempranamente la actividad mercantil en una casa comercial de dicha ciudad, dedicándose al comercio de la cascarilla, la coca y el café de la ceja de montaña de Puno.

Tras un primer nexo con la milicia, en las filas de los partidarios del gran reformador del Perú republicano, don Ramón Castilla, ingresó a la vida militar activa en 1854 como teniente coronel de artillería, actuando siempre con denuedo en diversas campañas militares

En 1860, por encargo del segundo gobierno de Castilla, 1viajó a Europa en una primera comisión para adquirir armamento pues el que existía había quedado obsoleto. Bolognesi cumplió eficazmente, con la colaboración de las representaciones diplomáticas peruanas en el Viejo Continente, las instrucciones que se le impartieron.

Después vino una segunda comisión de adquisiciones que le fue encomendada por el gobierno de Juan Antonio Pezet en 1863, ante la amenaza que significaba la presencia de la armada española en aguas del Pacífico. El retraso de los fabricantes en la entrega del armamento ocasionó que Francisco Bolognesi retornase a fines del mes mayo de 1866, lo que le impidió participar en la defensa del Callao, que terminara con el rechazo a la amenaza extracontinental.

Bolognesi cumplió su tercera comisión de adquisiciones por disposición del gobierno de José Balta Montero, entre 1869 y 1870. A su retorno de Europa no le fue asignado ningún cargo, por lo que con el grado de Comandante General de Artillería, en 1871, pidió licencia indefinida, retirándose así de la actividad en el Ejército, cuando contaba con 55 años.

En 1879, al declarar Chile la guerra al Perú, Bolognesi, ya con 62 años de edad, no vaciló en ofrecer sus servicios a la Patria, siendo nombrado Ayudante General de la Primera Sección en la Campaña de Tarapacá, permaneciendo acantonado en Iquique donde fue ascendido a la Jefatura de la Tercera Sección.

Junto con las tropas enrumbó a Negreros para reunirse con los soldados que se replegaban desde Pisagua, llegando a Dolores, participando en la batalla del mismo nombre, conformando el ala izquierda de ataque, para luego dirigirse a Tiviliche. Las tropas sin brújula se perdieron en la oscuridad de la noche, reencontrándose con el camino a Tarapacá.

Aunque atacado de fiebre, el 27 de noviembre de 1879, Francisco Bolognesi participó con bravura al mando de la 3º División en la batalla de Tarapacá, habiendo ordenado el desplazamiento del Batallón Arequipa sobre las tropas chilenas el cual logró arrebatar el estandarte al regimiento chileno 2º de Línea. Tras la victoria prosiguió con sus hombres rumbo a Arica a la que llegaron el 18 de diciembre.

Quedó a cargo de la 3º división, de las ocho que conformaban Arica, organizadas por el contralmirante Lizardo Montero quien, el 3 de abril de 1880, trasladó su estado mayor a la ciudad de Tacna y dejó al coronel Francisco Bolognesi a cargo de la jefatura militar de la plaza de Arica.

El 28 de mayo, ocurrida la derrota del ejercito que defendía Tacna, Arica quedó aislada. Es entonces cuando Bolognesi convoca a un consejo de guerra en el que, junto con sus 28 jefes, decidió la defensa de la plaza “hasta quemar el último cartucho”.

El 7 de junio de 1880, al amanecer, las tropas de asalto invasoras comenzaron el avance en un número tres veces superior a las de los defensores del morro. La resistencia fue sobrehumana. Francisco Bolognesi cayó gravemente herido en la lucha y fue rematado por un culatazo enemigo en el cráneo, ofreciendo así su vida por el Perú, al igual que dos de sus hijos que también murieron combatiendo en otras batallas de la infausta Guerra del Pacífico.

Bolognesi, el vencedor de Tarapacá, es una excepción en medio del “Estado empírico” del que hablaba Basadre. Su calidad y entrega profesionales y su eficiente y desinteresado servicio, lo hace un digno representante de lo permanente, del llamado “Estado social”, frente a la desorganización y la improvisación de la época. Bolognesi, junto con Grau y Cáceres, son hombres extraordinarios no solamente por su valentía sino por su patriotismo, seriedad, por su honestidad y por su vocación institucional al servicio del Estado. La célebre frase del “último cartucho” debe ser entendida no solamente como una expresión heroica sino como la mejor forma de utilizar los escasos recursos públicos disponibles.

La Cancillería se honra al rendir homenaje al insigne y valeroso defensor del Morro de Arica a través de esta exposición de documentos provenientes del Archivo Histórico de Torre Tagle, documentos que son testimonio de las tres comisiones que don Francisco Bolognesi realizara eficazmente en el exterior y que hoy, por vez primera, se muestran públicamente.”.